sábado, 17 de noviembre de 2012

22º Capítulo


No entendía nada. Me estaba mareando. Me costaba respirar. Me oyeron. Se me caían lágrimas por las mejillas. Como. Todo es falso. Todo es una apuesta. No puede ser. No. Pero justo tres meses. Pensaba dejarme. No, no, que...dolor. Sale Miguel. Después Jaime.
Será mejor que me vaya- dice Jaime.
Miguel cambia de cara al verme llorar.
Cariño...
Era todo una apuesta
No
- ¡Acabo de escucharos! Como has podido
Deja de llorar. Te lo voy a contar todo pero no llores, me mata verte llorar.
- A mi me duelen las mentiras
Te acuerdas de la fiesta. Antes de que te sentarás en ese sofá  Mis amigos me dijeron que si salía con una chica durante tres meses me darían 50 euros. Entonces, acepté. Ahí es cuando apareciste tu. Te bese. Pero me di cuenta de que era un tontería y me raje. Lo hice porque empecé a sentir algo por ti. Por que te quiero y eso ahora me parece un estúpido error, pero no me arrepiento
¿No?
- No porque así conocí a la chica de mis sueños.Perdóname, pero tu sabes que estos tres meses han sido verdad. Te quiero. ¿Te cuesta tanto creerlo? Por ese día no forma parte de nuestra relación y no lo mencioné cuando te daba la pulsera.
Estuve un minuto sin hablar.
Soy tan estúpida siempre dudando de ti. Me quieres tanto como yo lo hago a ti, no debería dudarlo, pero es que todo esto es nuevo para mí. Nunca me habían besado, tu fuiste el primero. Tu. Es que eres tan encantador, guapo, gracioso. No entiendo porque te conformas conmigo. Cuando recogí las notas sentía que todas las chicas me miraban con odio. Acabo de entender que me tienen celos. Todas están coladitas por ti,  puedes tener a cualquiera.
- Pues, este chico tan perfecto quiere a la única chica que ve, esa eres tú. Tu eres más guapa, más graciosa y más encantadora que yo. 
Me lanzó a su boca. Le beso y le beso. Me separo un poco de sus labios, lo suficiente para hablar.
- Te perdono, por si no lo sabías. Por cierto, ya son las nueve ¿no?
Sonríe. Me coge de la mano y me lleva dentro de la campaña.

Era todo tan bonito. Había una mesa enana con dos sándwiches para cada uno, dos botellas de refresco y una barra de pan. Que mono. También pude fijarme que estaban los dos sacos de dormir juntos y rodeados de flores. Eso es lo que tiene que significar y lo raro es que no me sentía nerviosa. Lo estaba deseando. Por cierto, será eso la cursilada. Sonrío.
-Me encanta
- Tu primero- dice mi queridisimo novio mientras mueve los brazos. Hacía que me movía la silla (invisible). Me senté y el movió los brazos para mover la silla hacia la mesa. Es ideal. El se sienta y comemos. Mordisque un sándwich  tome unas cuantas migas de pan. No tenía mucha hambre, las palomitas llenan. Bebí mi refresco era fanta de limón, mi preferida.
- Estoy llena
- Y yo - se levantó y apartó la mesa del medio. Se acerco a mi. Ese movimiento ha sido demasiado sexy.
- Miguel, ¿te acuerdas de todas esas cosas preciosas, románticas y dulces que me dices?
- Si -contesta el confuso
- Pues hoy te voy a ganar
- ¿A sí?
- Si. ¿Preparado?
- Si
- Estoy profundamente enamorada de ti
Nunca había visto a alguien sonreír como lo hizo él. Se lo que sentía porque es lo que siento yo cuando me dice cosas así, pero esto lo ha superado. 
- Creo que yo estoy aún más enamorado de ti que tu de mi, mi pequeño tomate rojo
Me río.
- No, yo mucho más.
Acercamos nuestros rostros, el pone su mano detrás de mi nuca. Acerca sus labios, nos besamos. Yo me echo sobre los sacos, él me sigue. Seguimos besándonos.
- Quiero hacerlo, quiero usar el regalo de Berta
- ¿Estás segura?
- Como odio ese estúpido cliché, si no lo estuviera no te hubiese insistido tanto.
Me besa.
- Pero que conste que, que te haya dicho que estoy enamorada de ti no quiere decir que lo haya dicho con el objetivo de acostarme contigo.
- ¿Tu, conmigo? Más bien al revés
Abro la boca sorprendida
- Ya veremos
Me lanzo a sus labios, meto mi lengua en su boca. Le quito la camiseta. El la mía. Me tumba y mientras me besa nos quitamos los pantalones mutuamente. El esta encima mio. Después acabó yo encima suyo. Le muerdo el cuello, le beso, le toco. Tantas sensaciones. Al final acabamos los dos desnudos entre los sacos de dormir. Nunca había experimentado esos sentimientos de deseo, de erotismo. Me gustaron sospechosamente mucho, yo diría que demasiado.
- Te amo
- Yo mas -digo
Sonreímos. Nos dormimos abrazados. Nunca había sido tan feliz. Tal vez Berta se alegre, al saber que ya no soy virgen. Sonrío.


  • 9 de agosto 2012:

Abro los ojos, poco a poco. Había mucha luz, tenía sueño, me giro para abrazar a mi muñeca y siento piel, caliente. Eso definitivamente no es mi muñeca tuerta de mi infancia. Era Miguel, dios lo hemos hecho. Que vergüenza  Vale, me da vergüenza tener que decirle a mis amigas, especialmente a Berta, lo que he hecho. Pero por lo demás es raro pensar que ya no soy esa chica inocente, ahora soy una chica un poco más madura. Creo. Abro los ojos ya sin ninguna molestia y miro a Miguel. Es tan adorable cuando duerme. Es hermoso. Suena un poco mal, tal vez debería pensar que es guapísimo  Si, mejor. No quería despertarlo pero a la vez sí, porque su sonrisa es me hace sentir mariposas en la tripa. Antes de poder soplarle se oyen unos ruidos molestos fuera. Miguel se mueve enfadado por que le hayan despertado. Abre los ojos y me ve. Sonríe. Que mono. 
- Hola- dice Miguel con voz ronca
- Hola, cariño
- ¿Qué tal has dormido?
- Bien ¿Y tú?
- Ha sido la mejor noche de mi vida
- Anda, que exagerado
- No miento, es verdad
- Te creo - digo - ¿Qué estarán haciendo ahí fuera?
- Ni idea pero me los voy a cargar ¿Qué hora es?
Cojo mi pequeño móvil azul. Decía que eran las 10:13 
- Las diez y cuarto
- Bueno, no está mal.
Se acerca para darme un beso, yo me alejo. El se extraña
- ¿Que pasa?
- Es que mi aliento siempre huele mal, siempre me lo ha dicho mi madre y no me lavo los dientes desde anoche.
Se acerca y me besa.
- Eres un romántico pero soportar ese horrible olor por mi, no hace falta.
- A mi no me molesta.
Nos besamos. Vuelvo a sentir calor. Quiero volver  a hacerlo, era una sensación tan caliente, sentía una pasión. Sentía pasión. Esa palabra describe lo que siento una ENORME pasión. Le quito la camiseta.
- Cariño, ¿Que haces? - dice Miguel
- ¿No quieres hacerlo?
- ¿Ahora?
- Si
Me sigue besando. Después de muchas rápidas respiraciones, besos y caricias. Acabamos cogiendo aire, cansados.
Escuchamos unos ruidos. Nos escondimos entre los sacos. 
- Tortolitos, salid de allí -dice Berta
Nos reímos.
- Vale, ya vamos - digo
Salgo del saco y me visto con unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta de tirantes roja y unas chanclas blancas. Él se pone unos pantalones por las rodillas de cuadros y una camiseta negra. Estaba muy guapo.
Salimos de la mano. 
- ¿Crees que Berta lo notara?- pregunté a Miguel en un susurro mientras nos acercábamos a ella.
- Pss... claro que no, eso no se ve
Llegamos a ella.
- Hola.-dice Berta
- Hola, ¿Qué pasa dónde está todo el mundo?-dije
- Lidia, Mireia, Abel y Jaime se han ido a la isla, al ser solteros... Así que tenéis los hermanos Adrian y Ana toda la playa para vosotros. 
- Vale, eso es raro. Pero me parece bien.- dije
-¿Qué vas a hacer tú?- preguntó mi novio
- Ah, ir a la isla
- Bueno, pues que lo paséis bien- lo dije mirando a Miguel. Él me miró y sonreímos. Yo aparté la mirada.
- Si...no,no. ¿Lo habéis hecho?
Nos quedamos con la boca abierta, tiene un don. Miguel se puso rojo y volvió a la tienda poniendo una escusa cliché tipo; ¿no habéis oído un ruido? Creo que es mi móvil.
- ¿Como?, bueno mejor no saberlo. Tienes un super poder ¿Lo sabías?
- No cambies de tema.- no podía parar de sonreír- ¿Qué tal? ¿Se lo monta bien en la cama?
- Berta... bueno solo te diré que fue increíble
- No se como verte ahora, has cambiado. Ahora te veo con otros ojos.
- No deberías, soy la misma de siempre
- Ya, ya.
- Bueno se acabo esta conversación
- Tu lo que quieres es volverlo a hacerlo
- Dios, no. - digo mirando hacia otro lado, mentía- por cierto, no le digas nada a nadie y ve preparando tu cara cuando se lo diga a las demás.
- Esta bien, adiós.- me dio un beso y se fue.

Vuelvo a la tienda.
- ¿Quieres darte un baño?- le pregunto
- Si es contigo
Me pongo un bikini de lunares que me queda de muerte o eso creo. Mi bikini es más bonito que el de la foto.

                                             

 Salimos de la mano de la tienda y me dice:
- ¿Una carrera?
- Tres, dos - Miguel echa a correr antes de tiempo. Yo grito- ¡tramposo!
Echo a correr detrás de él. Él llega primero. Le pegó en su musculoso brazo. 
- Me encanta como te cruzas de brazos y miras al suelo cuando te indignas
Me hace sonreír. Le beso y le empujo. Él mientras cae me coge la mano. Grito. 


Acabamos los dos dentro del agua. Abro los ojos y le veo. Estoy muy enamorada. Sacamos la cabeza y nos besamos. Me subí a su tripa. Y nos besamos. Fue un baño muy agradable. Cuando nuestros dedos se pusieron como pasas decidimos salir. Nos secamos.
- ¿Por qué coño habéis gritado tanto?-dice mi hermano enfadado
- Porque somo felices
- Vale, vale...

Volvió a entrar en la tienda. Lo más asqueroso de la escena no fue ver a mi hermano sin camiseta si no verle solo tapado por una toalla, no quiero imaginarme... vale me lo estoy imaginando. 
- ¿Quieres ver una peli? - me dijo Miguel, eso me distrajo
- Vale, ¿le cogemos el ipad a Berta?
- Si
Entramos en la tienda azul donde duerme ella, Lidia y Mireia. Su mochila es una rosa, la abro y cojo su ipad. Salimos y nos tumbamos juntos en nuestras toallas. Lo enciendo  Aparece una nota, parecía un diario. Leí "cada vez que veo una pareja en la calle, a un chico, una sonrisa, me duele tanto. No puedo respirar. Tengo que fingir." Eso me rompió el corazón. Cerré la aplicación. Puse una película y se la dejé a Miguel para que la viese.
-¿A dónde vas?
- A ayudar a una amiga
Me da un beso dulce, uno de esos besos que te deja con ganas de más.

No se donde ir. Voy al bar "el gato", no hay nadie. Camino por la acera gris y llego hasta el parque. El parque no es muy grande. Paseo por los adoquines marrones, rodeada de plantas y escuchando los bonitos trinares de los pájaros. Fue un agradable paseo si no pensaba en la causa por la que me encontraba allí. Pasé por unos cuantos bancos que se situaban en frente de un riachuelo. Había una chica en uno de ellos.
-¿Berta?- La chica no se giraba. 
Me acerqué a ella y no era Berta.
 Seguí andando encima de la arena. Bajé unas escaleras y llegué a una parte más bonita, con hierba verde adornada con árboles con hojas preciosas, que colgaban del tronco y se movían de un lado al otro a causa del aire. La vi estaba sentada apoyada en el tronco de un árbol. Corrí hacía ella. Me senté a su lado, puso su cabeza en mi hombro y lloró, mientras yo la tranquilizaba o decía cosas para animarla.
- Berta, tranquila, respira hondo e intenta olvidar. Concéntrate en los que siguen aquí, en los que te quieren y nunca dejaríamos que algo malo te pasase. Solo piensa en nosotros.- El pulso de Berta bajó y sus lagrimas disminuyeron. Quito su cabeza de mi hombro y me dio un fuerte abrazo.

                                               

- Ana no me dejes sola
- No lo haré
La hice subir. Fuimos a la salida dando un paseo. Al llegar a la acera gris, caminamos hasta el bar y se lavó la cara y tomamos un batido juntas. A mi un batido siempre me anima.
- ¿Quieres volver a la playa?
Vale. Nos dimos un baño los cinco juntos. Estuvo bien. Vi en Berta una sonrisa y eso me animó. Salimos. Vimos algunos capítulos de Big Bang nuevos. Después mi novio fue a comprar comida con mi hermano. Un poco raro. Pero así estábamos las tres amigas juntas.
-¿Sofia has...?-dijo Berta
- Si -dijo lentamente y avergonzada
Berta pego un chillido
- Nosotras tres somo las no vírgenes de nuestro grupo. Hip, hip, hurra. Hip,hip, hurra. Hip,hip,hurra.
- Claro, Berta - digo
Hablamos de sexo, más de lo que me hubiese gustado hablar. También preguntamos a Berta donde estaban Mireia y Lidia. Ella nos dijo que en la isla había una fiesta y allí estaban Mireia, Lidia, Abel y Jaime. Comente que me daba mala espina, se rieron. 

Al cabo de quince minutos volvieron los chicos con sandwiches para todas, patatas fritas, botellas de agua y galletas de chocolate. Me quedé satisfecha. Cuando acabamos de comer, fuimos a las tiendas de campaña a tomar una siesta. Le dije a Miguel que hoy iba a dormir con Berta. A él no le importaba en absoluto. Así que Berta se metió en su saco de dormir. Estuve a su lado hasta que se durmió. Yo no pretendía dormir. Salí de la tienda con cuidado y me fui a la mía con Miguel. Él estaba jugando con su iPod. Se giro al oírme entrar. Cerré la cremallera de la tienda. Me quite la camiseta y el pantalón y me quede en mi bikini azul con lunares. Me tumbe en mi saco. Él me miro. Sonrío.
- ¿Quieres, otra vez?
- Parece que no te gusta hacerlo, o tal vez es que lo hago mal.
- No es por eso. Es que la Ana que conozco es muy dulce y no me imaginaba que podrías ser tan... lo contrario en la cama. Eres muy buena en la cama pero es que tu forma de ser... cambia. 
-¿Eso no te gusta?
- Si, mucho.- me besa, nos besamos. Le quito la ropa. Y volvemos a estar debajo de los sacos de dormir juntos.
- Cariño, ¿que son esos ruidos? - me dice Miguel
- No se- me pongo ropa interior y una camiseta larga. Cojo mi móvil que lo había puesto en modo vigilancia y conectado con el de Berta para ver que dormía. Como si fuese un bebé, pero es que no quiero que este sola. Pero mi móvil no mostraba a Berta si no arena, la voz de Jaime. No puede ser. Tenía miedo, mucho miedo. Por mi móvil se podía ver a Lidia y Sofia tumbadas una junto a la otra con la ropa rota y delirando, parecían borrachas, Jaime las decía cosas horribles. ¿Que está pasando?

- Miguel, ¡Miguel!
- ¿Qué pasa?
- Tienes que ver esto, mira- le digo agitada
- ¿Esas son Sofia y Lidia? ¿Que está haciendo Jaime?
- No lo se, tengo que ir a la isla
- No, voy yo, tu te quedas aquí
- No, Miguel, yo me encargo, si vas tú te tomará como una amenaza pero si voy yo, justo lo contrario- dije
- No, no,no,no
- Tu llama a la policía, Miguel
- Yo voy a la isla
Miguel me da mi teléfono, estaba sonando, era mi madre.
- Si, mama
- Hija, ni se te ocurra ir a la isla
Estaba confusa, como sabía mi madre esto.
- Mama, ¿como sabes tu lo de la isla?
- Eso no importa, ahora hazme caso...-la interrumpí
- Claro que importa, mama ¿como lo sabías?
- Esta bien, tu padre y yo somos policías secretos, vale suena fatal, pero es la verdad. Llevamos investigando el caso de Cortiguera desde antes de que le mataran.
-¿Cómo?¿En que está relacionado Corti con Jaime?
- El le mató- sentí como un escalofrío en el cuerpo y lagrimas cayendo por mis mejillas.
- Mama, tengo que ir
- Nosotros estamos en camino
-¿Cuanto os queda?
- Cuarenta y cinco minutos
- Mama, eso es un montón, voy a ayudar a mis amigas luego nos vemos
-No, hija...-la colgué
Tenía mucho miedo, sentía el cuerpo caliente, me ardía la cabeza y las manos me temblaban. 
- Ana, como sabe tu madre que Jaime ha matado a Corti
- Es policía secreto. Eso no importa ahora. Quiero que no digas nada a Berta, dila que me he ido a comprar la cena. No la dejes ir a la isla por nada del mundo. 
- Vale, Ana. Como te toque ese tío, lo...lo...mato.
- Ah, casi se me olvida voy a grabar lo que ocurra con el móvil y tu podrás verlo como yo veía a Berta dormir.
- Bien, así me sentiré más tranquilo.

Corro hasta el pueblo. Ya estaba oscureciendo. Me empiezo a quedar sin aire, ando rápido, vuelvo a correr. Llego al alquiler de bicicletas. Cojo una y pedaleó lo más rápido que puedo hasta la isla. Me sentía agotada pero la adrenalina frenaba ese sentimiento. Rebajo el paso, Jaime podría verme. Le veo. Tengo otro escalofrío. Bajo de la bicicleta y voy andando hasta Jaime.
- ¿Qué coño haces aquí Ana?
- Miguel me ha dejado.-digo entre sollozos. Me salen mocos por todas partes y las lagrimas me mojan entera.
El se acerca a mí.
-Tranquila, Ana, todo va a salir bien. ¿Quieres un poco de diversión? Toma esta pastilla.
La cojo. Oigo una tos de mi móvil, será Miguel. Jaime no sabe de donde viene y gira la cabeza. Escondo la pastilla en mi bolsillo. Echo la cabeza para atrás y simulo que trago.
- Bien, Ana.
Será capullo, encima me felicita. Ag como le odio. No se cuanto tardarían los efectos en afectarme si me la hubiese tomado. Empiezo a moverme en círculos.
- ¿Sabes que era lo peor......- tardo en continuar- su romántico y el día que me pegó.... fue lo peor del mundoooo, nunca le dijir la palabra.
Él se acercó a mi, tenía miedo. 
- Ven - me dio un abrazo. Yo le abrazaba mientras el me tocaba el culo. Es un cerdo.

Se oyó unos ruidos. Me agarró del brazo y me giro bruscamente. Pude ver a mis padres en frente mío. Sentía terror llevaban pistolas. También pude sentir un cuchillo delante de mi cuello. Ahora tenía pánico. ¿Voy a morir? 

- Suelta a Ana
- Jaja, no estáis en condiciones de imponerme cosas. Cuando vosotros soltéis esas putas pistolas yo la suelto.
Nadie hizo nada en unos minutos que me parecieron segundos. Jaime movió el arma hacía mi cara. Ya no sabía que sentir pero no podía parar de llorar en mi interior, el miedo frenaba casi todas las lágrimas.
- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!-grite de dolor cuando me rajo parte de la cara. Desde un punto debajo del labio, en línea horizontal recta, hasta el final de mi rostro.
Después mi madre disparó en el hombro del brazo con la arma. Sentí el impacto en su cuerpo. Cuando bajo la arma, salí corriendo. Mi madre me abrazó con fuerza. Me puse a llorar del miedo y de lo que ya nos hemos librado. La solté y vi a mi padre ponerle unas esposas bastante raras a Jaime. Corrí hacia Lidia y Mireia, estaban inconscientes. Esas pastillas son demasiado fuertes. Le dí la mía a mi madre para que la llevase a su trabajo o lo que hiciese. Llamamos a una ambulancia. Vinieron Sofía, Miguel y Berta. 

Cuando Miguel me vio la cara llena de sangre, puso una cara llena de ira y odio. 
- ¿Estás bien? ¿Qué te ha hecho? ¿Qué ha pasado?
- Miguel, estoy bien, solo me duele si toco la herida...-le conté lo que había pasado.
Berta estaba confusa. Me miro sorprendida y preocupada. Lo había escuchado todo.
Corrió hacía Jaime.
- ¡Hijo de puta! ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué paso? ¿Por que lo - se le quebró la voz- le mataste?
No contesta
-¿Por qué? - gritó Berta desesperada
Yo me senté cerca de Lidia y Mireia. Berta se puso a mi lado y la volví a consolar. Yo también estaba mal, no entendía porque lo había hecho, porque hacía daño a mis tres mejores amigas. No podía parar de pensar, era una situación horrible e insoportable. Por fin vino la ambulancia. Llegamos al hospital. Nos atendieron a los cuatro. A mi me pusieron puntos y pude hablar con Miguel.
- Quiero volver a casa
- Yo también. Solo a nosotros se nos ocurriría traer a un asesino a nuestro viaje, ser engañados, sufrir, ser atacado. Ufff.
- ¡Oye! ¿Donde está Abel?
No lo podíamos creer. Lo habíamos olvidado, allí. ¿Le habría hecho algo Jaime? Me levanté a buscar a mi madre.
-Mama, ¿ dónde esta Abel?
- Le están buscando
Me relaje un poco. Después de varias horas, nos montamos en un avión y volvimos a casa. Se quedaron todos a dormir a mi casa. Eran las cuatro de la mañana. Lo malo es que mi madre no me dejaba dormir cerca de Miguel. Gracias mama. Pero cuando se fue a dormir, me tumbe en el colchón cerca del suyo. Me dio la mano.
-Nunca permitiré que te hagan daño
- Ni yo a ti. Miguel ¿Crees que algún día dejaremos de querernos?
- Nunca
- Entonces jamás me dejes.
- Nunca. Ven
Me acerqué más a él y nos dimos un beso, por primera le mire a los ojos y pude ver todo lo que sentía. Fue un beso lleno de sentimientos que no podré olvidar. Sonreí. Me puso su brazo sobre mi cuerpo y nos dormimos. 

                                       


Entonces me desperté de un largo sueño. Al abrir los ojos en frente mío no estaba Miguel sino mis amigas y yo estaba en una cama de hospital. ¿Qué ha pasado? Así acaba el vigésimo segundo capítulo de Despierta.